Wednesday, February 5, 2014

De cuando creíamos saberlo todo

Una mañana cualquiera, el techo se queda un poco más bajo de lo normal y el cielo un poco más alto. Las paredes se cierran, las ideas se escapan a volar lejos y libres, como si se hubieran hecho palabras en un vendaval.
Y el sol sale, las pesadillas se van, o se vienen, como las sombras. Comienzan y terminan a la vez.
El canto de un pájaro comienza por romper la monotonía y de las legañas sobre los ojos, del agradable placer de estar enterrado entre sábanas tan livianas que parece mentira que sean tan difíciles de levantar. Y si todo fuera eso, salir de la cama.
Pero fuera llega el mundo, da una patada, todo da la vuelta, el la noche comienza mientras el sol sale, el trabajo se acaba cuando llegas, nadie pide explicaciones por nada y las sonrisas están en todas las caras. Como si todo fuera real.
Un día nos quisimos dar cuenta de que la ventana de nuestro piso era la última planta de una cueva, no sabíamos si empezando a contar por arriba o por abajo, pero un extremo. Nos encontrábamos en un final, al borde de estar fuera, sin dejar de estar dentro. Dentro de nosotros, dentro de nada, no sabíamos de qué.
El mundo era simple, todo lo podíamos controlar con nada, un mando de la tele, un par de cigarros para vivir menos, unas cervezas para que el tiempo pase rápido... Como si contigo no pasase rápido el tiempo.
Todas las frases se me juntaban esa mañana, cuando tenía tantas cosas que decir que no tenía nada que contarte, cuando todo lo que yo pensaba que era la realidad se apareció delante de mí como un sueño un poco pobre de decorados, como una película de serie B que nunca sería un éxito en taquilla.
Y de repente, de detrás de la trinchera de las mantas, apareció tu sonrisa, tu cara, tu cuerpo.
Y la habitación parecía crecer según abrías los ojos, echabas atrás las tinieblas, hacías de día. Un solo "buenos días" me dio todo lo que yo podía pedir, un ascensor que subiera nuestro piso de la primera planta de la cueva a la última del cielo, a donde tú me quisieras llevar, a lo desconocido.
Arriba, me quedé flotando, antes de despertar. Me dijiste que no eras tú, que eras sólo una canción. Yo ya lo sabía, porque ese era mi tema recurrente, así pensaba yo.
Y no me dejaste salir hasta convertirte en canción.

1 comment:

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