-Me miras mucho
-Lo suficiente
-¿Lo suficiente para qué?
-Para acordarme de ti
-¿Te olvidas de cada mujer que ves?
-Sólo de las que no dejan cicatriz
-Pues me miras con la misma cara que a esa chica de ayer
-Eso es porque ella aún es una herida
-¿Y yo soy una tirita?
-Tú eres una cura
-¿Entonces el amor es una enfermedad?
-Y contagiosa, deberías tener cuidado
-Por eso creo que me miras mucho
-Es que es la mejor forma de contagiarlo
-¿Y me quieres contagiar?
-Sólo si quieres ser un poema o una canción, si no, no tengo nada que hacer
-Yo quiero ser un guión de cine
-En el cine no existen historias reales
-Pero yo quiero ser una fantasía
-¿No quieres ser la mía?
-Quiero ser tu mirada
-¿Y por qué no me dejas mirarte?
-Si te dejo, pero eso no quita que me mires mucho
-Vale, mira, voy a cerrar los ojos y me dices como me prefieres
-Con los ojos cerrados
-¿Y eso?
-Es más fácil besarte
-Si querías hacerlo no tenías más que pedirlo
-Pedir un beso es como mendigar amor
-¿Y tú tienes de sobra?
-Tengo el tuyo
-¿Yo te amo?
-No, la amas a ella
-Y tú a él
-Si, pero a ti te quiero aquí y ahora
-¿Y existe algo más que el aquí y el ahora?
-Contigo no
-¿No quieres pensar en un futuro?
-Sólo me preocupa saber que llegará, no lo que me pueda traer
-Entonces quédate conmigo
-Es lo que estoy haciendo ahora
-Y estamos aquí
-Exacto
La prosa esta hecha para aquellos que no somos capaces de disfrutar de los poemas que escribimos.
Wednesday, January 9, 2013
Saturday, January 5, 2013
Invitación para la cena
Como todos los años, esta cena se nos va a quedar escasa. Escasa de comensales, claro, porque siempre pedimos y compramos más de lo necesario, creo que para olvidar que se nos olvidó comprar regalos, de esos que queremos para olvidar que lo que queremos no se queda por ahí fuera en forma de sueños.
Quizá esta noche, durante la cena, pase como el año pasado, ¿Te acuerdas?, haremos un brindis por nosotros, por la sinceridad, porque tu barba no me hiciese cosquillas, por los recuerdos que tendríamos al año siguiente, por la felicidad...
Pero claro, ahora ya no estás tú para decirme que me invitas a patatas en ese puesto que hay al lado de Alonso Martínez mientras volvemos a casa, tratando de sonsacarnos los regalos que nos vamos a dar por la noche, que abriremos por la mañana para conservar esa ilusión infantil que jamás fuimos capaces de matar.
Sinceramente, no espero que leas esta peculiar felicitación de reyes, porque no sé si yo lo haría con una tuya, pero me imagino que llegará a nuestro buzón, en el que siempre escondíamos la última pista que llevaba al regalo que nos escondíamos por nuestro cumpleaños.
Me acabo de acordar de cuando te regalé la guitarra, que la escondí debajo de la cama. Me prometiste aprender a tocarla los suficientemente bien como para regalarme una canción este año. Sé que tienes esa canción en algún sitio, quizá ahora mismo en la garganta o tal vez en la papelera. Me encantaría saber que la vas a tocar igual, como si la tradición obligase, esa manía tuya de cumplir las promesas aunque fuera muy tarde.
Si esta carta llega a tiempo, me gustaría decirte que no quiero que esta cena quede escasa de comensales, así que te he puesto ese sillón que te gustaba tanto y que me dejaste llevarme, quizá porque te recordaba a mí, en el lado del radiador, que es donde te gusta más a ti, que ya me lo conozco.
Si acaso quieres venir, hay un plato, un asiento y una comida esperándote.
Y quién sabe, quizá con unas cuantas copas de esas que me hacías tomar, también haya unos labios esperando.
Mañana no miraré bajo el árbol, seguro que está lleno de carbón.
Quizá esta noche, durante la cena, pase como el año pasado, ¿Te acuerdas?, haremos un brindis por nosotros, por la sinceridad, porque tu barba no me hiciese cosquillas, por los recuerdos que tendríamos al año siguiente, por la felicidad...
Pero claro, ahora ya no estás tú para decirme que me invitas a patatas en ese puesto que hay al lado de Alonso Martínez mientras volvemos a casa, tratando de sonsacarnos los regalos que nos vamos a dar por la noche, que abriremos por la mañana para conservar esa ilusión infantil que jamás fuimos capaces de matar.
Sinceramente, no espero que leas esta peculiar felicitación de reyes, porque no sé si yo lo haría con una tuya, pero me imagino que llegará a nuestro buzón, en el que siempre escondíamos la última pista que llevaba al regalo que nos escondíamos por nuestro cumpleaños.
Me acabo de acordar de cuando te regalé la guitarra, que la escondí debajo de la cama. Me prometiste aprender a tocarla los suficientemente bien como para regalarme una canción este año. Sé que tienes esa canción en algún sitio, quizá ahora mismo en la garganta o tal vez en la papelera. Me encantaría saber que la vas a tocar igual, como si la tradición obligase, esa manía tuya de cumplir las promesas aunque fuera muy tarde.
Si esta carta llega a tiempo, me gustaría decirte que no quiero que esta cena quede escasa de comensales, así que te he puesto ese sillón que te gustaba tanto y que me dejaste llevarme, quizá porque te recordaba a mí, en el lado del radiador, que es donde te gusta más a ti, que ya me lo conozco.
Si acaso quieres venir, hay un plato, un asiento y una comida esperándote.
Y quién sabe, quizá con unas cuantas copas de esas que me hacías tomar, también haya unos labios esperando.
Mañana no miraré bajo el árbol, seguro que está lleno de carbón.
Sunday, November 25, 2012
Muros
Esta mañana me he despertado pensando en qué hice y qué no hice, qué debería y qué no debería haber hecho. Y con ganas de cambiar, pero no sé el qué, no sé cómo.
Quizá el mundo o quizá sólo la forma de verlo. Mi forma de aprovechar el tiempo que es cuando menos, pobre.
Posiblemente, lo que quiero es saltar, escalar esos muros que me separan de ti.
Y si se pasan de altos, habrá que romperlos, que no sé cuántos martillazos harán falta, pero tampoco tengo prisa.
Si tú estás al otro lado, no hay muro que valga.
Thursday, October 25, 2012
Los días que no llueve
El silencio que la precede cuando llega, de apenas un suspiro de duración, siempre se eterniza entre mis dedos al escribir. Siempre llega casi tarde, o se marcha casi demasiado pronto, sin dar tiempo a hacer un triángulo amoroso con la inspiración, absorbiendo toda la capacidad de atención que tiene mi pluma, que en realidad no es tal, sino un teclado.
Como por darme un capricho, el cielo se despeja, los rayos bailan sobre su pelo, susurrando que los escriba, que ahí están, existiendo quizá sólo para mí, sólo para acabar en algún papel de mi escritorio, de mi pequeño caos personal. Seguramente sea involuntario, pero ella se gira y me mira durante un segundo, que podría ser eterno y aún así demasiado breve.
Los Otros se la lleven, me digo, me dice mi escasa capacidad de escribir. No es más que otro capricho de esos de verano, aunque estemos a Octubre.
Si al menos el agua cayese del cielo en un triste intento de ocultar mis lágrimas, no me daría vergüenza haber vuelto a mirar atrás, no me habría sentido tan profundamente idiota, tan echado a perder. No por haber tropezado, no una, si no dos veces. No, echado a perder por cogerle cariño a la piedra que me ha tirado al suelo y me ha llenado de barro.
La misma piedra que ahora me mira, la miro. La que querría imaginar rodando la ladera de una montaña, como esas que tirábamos desde los acantilados en el corto verano que compartimos, donde nuestros caminos se chocaron, más que cruzaron.
Me doy cuenta de que las piedras, por bonitas que sean, por increíbles que resulten, por maravillosas que sean sus propiedades, siempre serán piedras, que están ahí, que quizá puedas agarrar con las manos, quizá puedas conservar un tiempo al andar, como el lastre más agradable que se pueda llevar, pero no dejaran de ser algo con lo que tropezar. Y miro al cielo, el sol brilla.
He dado muchas vueltas si me he tropezado tantas veces con esta asquerosa piedra tirada aquí en medio, y no todos los días hace este sol tan espléndido, así que voy a empezar a caminar recto, que la piedra se quede por el camino.
Que le jodan pero bien, voy a empezar a aprovechar los días que no llueve.
Tuesday, September 25, 2012
Quería decir
Que todo estaba bien, aunque fuera para engañarme a mí mismo, pero creo que sigo siendo tan estúpido como para que hasta yo mismo me cazo al mentirme.
Caer en la misma piedra una y otra y otra vez, aunque cada vez esté en un sitio distinto del camino.
Debe ser que no entendí nada de nada.
Que sólo fui susurros.
Caer en la misma piedra una y otra y otra vez, aunque cada vez esté en un sitio distinto del camino.
Debe ser que no entendí nada de nada.
Que sólo fui susurros.
Thursday, August 30, 2012
Seguramente tú
Seguramente,
con toda certeza, de hecho
no tenga claro por qué,
ni cómo
ni cuándo
ni dónde
pero sé,
con toda certeza, de hecho
que algún día
pronto
o tarde
o nunca
me preguntarás,
que qué me pasa
y yo podré decir
seguramente, tú.
con toda certeza, de hecho
no tenga claro por qué,
ni cómo
ni cuándo
ni dónde
pero sé,
con toda certeza, de hecho
que algún día
pronto
o tarde
o nunca
me preguntarás,
que qué me pasa
y yo podré decir
seguramente, tú.
Etiquetas:
Seguramente tú,
te quiero
Monday, August 20, 2012
Ella y las palabras
No eran especialmente amigas, al menos en cuanto había que dirigirlas, pero no importaba, porque las palabras lo bueno que tiene es que viajan solas. Y las dejaba, flotando en el ambiente, entre el humo del tabaco recuperado y usado demasiadas veces.
Y en algún sitio de la bruma que soltaba ella, se abría el telón de su boca que sugería un beso, mientras proponía una barrera.
Y así fue que él, que sólo sabía recopilar frases, crear metáforas y escribir imposibles, creyó que la realidad sólo era imaginarlos verdaderos, ahogándose en el humo mientras trataba de llegar a un destino que no tenía claro si estar o irse.
Y en algún sitio de la bruma que soltaba ella, se abría el telón de su boca que sugería un beso, mientras proponía una barrera.
Y así fue que él, que sólo sabía recopilar frases, crear metáforas y escribir imposibles, creyó que la realidad sólo era imaginarlos verdaderos, ahogándose en el humo mientras trataba de llegar a un destino que no tenía claro si estar o irse.
Saturday, August 18, 2012
Tiempo de amapolas
De despedidas
y lágrimas rojas,
como el amanecer,
cuando se resiste a salir,
aunque sea por demostrar
que después la luz llega
más intensa aún.
y lágrimas rojas,
como el amanecer,
cuando se resiste a salir,
aunque sea por demostrar
que después la luz llega
más intensa aún.
Monday, August 13, 2012
Del siglo XXI al XVIII
Si ha de ser
que sea
donde sea menester
como usted vea
si acaso era respuesta
como si esto de una encuesta
burdamente se tratase
quizá no sea este el envase
en el que decir tales frases
no sea usted que se propase
o que yo no la comprenda,
pues visto lo visto
que no suelta prenda
diré, que yo insisto
en quererme y quererla
pero es que este cristo
y por ende a su menda
por si aún no lo he dicho
ya no hay quien la entienda
que sea
donde sea menester
como usted vea
si acaso era respuesta
como si esto de una encuesta
burdamente se tratase
quizá no sea este el envase
en el que decir tales frases
no sea usted que se propase
o que yo no la comprenda,
pues visto lo visto
que no suelta prenda
diré, que yo insisto
en quererme y quererla
pero es que este cristo
y por ende a su menda
por si aún no lo he dicho
ya no hay quien la entienda
Saturday, August 11, 2012
Cada cosa en su sitio y cada sitio con su cosa
[Introduzca aquí el poema]
[Y aquí el cuento]
[Quizá aquí debería de haber un punto de inspiración]
[Aquí... introduzca un sueño]
[Aquí, un poquito de amor]
[Y ya sólo queda imaginar]
[Imagine las cosas en su lugar]
[A ella]
[A él]
[El silencio]
[Un latido]
[Dos]
[Ninguno]
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Seguramente tú,
te echo de menos.,
te quiero
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